con la luz del día que se terminaba alargándose entre las casas y los edificios él entrecerraba los ojos para poder ver una nube en el cielo y tomar valor para separar los labios: qué vamos a hacer? y ella sin voltear a verlo, sin interesarse en las primeras sombras de la noche se levantaba lentamente, sin prisa y le daba la espalda mientras caminaba alejándose con los brazos colgando como muertos, como dos pesos que trataran de separarse de ella y quedarse atrás donde estaban las primeras sombras, la nube sola, quedarse quizá por la pura fuerza de la necesidad de él de esos brazos.
a la noche había luces, celebración y amigos, porque era ésa época del año donde la gente quiere verse y comer y contar historias de como era todo antes y en el mar de gente que se formaba en el patio ella era un suspiro que él apenas captaba diluyéndose entre la gente, siempre un paso más allá, un vacío entre personas cuando él llegaba. no estaban cerca ni una vez y los ojos de ella tenían dentro la nada donde él recordaba chispas de fuego. sus ojos tenían dentro caminos deshabitados, el silencio que le sigue a las palabras, la suave muerte del que se ha ido.
al día siguiente cuando él despertaba, la cama estaba sin tocar, no había un ruido en la casa y los pájaros que antes trinaban en la ventaba se miraban muertos en el suelo, revolcados de polvo y sin lágrimas, porque los pájaros no lloran, se mueren sin llorar. sin el corazón necesario para levantarse caminaba por el cuarto hacia las escaleras, hacia abajo, hacia el balcón donde estaban de nuevo las dos sillas ajadas por el sol y la lluvia y por éste frío que iba más allá del invierno hacia dentro. hacia lo que había dentro de cada uno. y la veía con ojos tristes, más que tristes, recostada en la silla ella que no podía verlo, que no quería, que no sabía verlo porque él ya no existía para ella. y él se sentaba en la otra silla, entrecerrando los ojos mientras se iban las últimas sombras de la noche y miraba el cielo por si había una nube que le recordara lo que era suave, lo que era bello, lo que era antes y hacer a un lado el dolor viejo de éste día y recobrar el valor de separar los labios y preguntar de nuevo. casi siempre le tomaba todo el día.
martes, diciembre 27
con voz cansada
and quoted the raven
mis cuentos
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