y de ésa otra vida, que terminó hace poco?
ah, de ésa vida tengo los recuerdos, que en varias maneras son más reales que la vida cuando aún era como era. a veces hay uno o dos en una taza o de madrugada, que es cuando casi siempre llegan los recuerdos y a veces hay que prender un cigarro para llenarle los huecos con humo, cosa de estabilidad.
qué queda de una vida improbable? los recuerdos nebulosos, eso. y lo que de a ratos los hace más reales que la vida (que era) es que los recuerdos tienen trozos faltantes, fragmentos turbios que la memoria arregla como se le da la gana, entonces queda una memoria torcida, como vista a través de un espejo esmerilado y eso es lo que la hace más fiel a la vida pasada, son los recuerdos temblorosos de una vida que estaba cimentada en un castillo de aire, una vida que transcurrió como un sueño, hasta que alguien abrió la puerta y dejó salir todo, lo dejó irse río abajo y no quedaron sino los recuerdos.
lunes, enero 16
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 fantasmas maldijeron:
Publicar un comentario en la entrada